Una buena relación entre artista y mánager se basa en la claridad: qué se espera de cada parte, cómo se toman las decisiones y cómo se reparten los ingresos.
Formalizar los acuerdos evita malentendidos y permite concentrarse en lo importante: la música.
En la conversación completa repasamos casos reales y errores frecuentes.
